Alejandro Carrizo

 



agujeros

 

en el alar de la casa de mi hermano lelo

hicieron un agujero para que algún día

crezca un pino y nada lo detenga. la tortuga

apareció en el fondo (después de

ocho inviernos de agujeros. en el techo de

mi cuarto hay un agujero y entra la lluvia

a veces. en famaillá (tucumán hicieron

agujeros en la tierra para desaparecidos y

asesinados. un niño hizo un agujero en una

tabla y mira pasar la gente. los huesos de

paco urondo están en un agujero en buenos

aires ninguna placa dice “el poeta” (pero

el pino está creciendo

 

 

*

 

sé que te gusta

quedarte desnuda sobre mi pecho

mirando por la ventana las luces

anaranjadas del puente

escuchando

la lejana musiquita

que sube desde el caserío

yo fumo

dibujo trenes con el humo

y pienso:

              puto mundo

              puta muerte

              acá tienen su merecido

 

*

 

me gustan los sábados de feria en la terminal:

busco a jorge teillier y vamos a mirar manos (a

alimentarnos de esa ternura

olor a comino y a rumor y a sexo escondido

entre las papas milenarias y la soberbia de los

pimientos y el api morado (manos que

descuidadas suben al cielo negro del pelo y

cuelgan un pendón detrás de la oreja para que

aparezca la niña tímida de una sonrisa en el

espejo selvático de las acelgas

(qué largo este verso

me digo (jorge levanta una ceja y me cuenta de

“cantinas enfermas de sombras” en la araucanía

y de “viejas casas envueltas en mortajas de

bruma” (¿hay otro sabor más exquisito? pienso.

y a coro vociferamos

“agua de luz volcada de la copa del silencio”

cuando llegamos a las aromáticas es como ver

la enagua en las piernas del deseo.

luego volvemos despacio hacia el puente

en fin, días así

de dar de comer a la poesía

 

 

AHÍ VA ÁLVARO  

 

Se llena el cielo de poetas

y la tierra de malditos

(ahí va Álvaro, se lo mandamos

En tanto, atención terrícolas

hagamos llover, cantemos vientos

para que le sucedan brotes de poesía

hasta en los tuétanos a estos insanos

y puedan entender de una vez

que la belleza no daña, por el contrario,

duele dulcemente, y puede hacer

nacer flores en los espejos

 

ALEJANDRO CARRIZO (1959, Ledesma, Provincia de Jujuy, Argentina)